Nuevas tecnologías, nuevas culturas

Pensemos en tecnología… ¿qué adjetivos se nos vienen a la cabeza? Dinámico, ágil, facilitador… La lista puede llegar a ser larga. Hay dos adjetivos que han marcado la tecnología desde sus inicios: creatividad e innovación. Las empresas de tecnología se han caracterizado por ofrecernos productos/servicios innovadores, que salen de mentes interminablemente creativas. Pero, además de los productos/servicios que han marcado diferencias, he detectado que ahora las empresas de tecnología están trayendo al mercado nuevas culturas empresariales. Han roto con los viejos conceptos de productividad en los que pensábamos que una persona productiva era la que trabajaba 12 horas al día. Le apuestan más a generar espacios en donde la creatividad tenga lugar. Vemos entonces trabajadores de jeans, empresas en las que las mascotas son bienvenidas, en las que existe una sala de juegos y una de música. Incluso la práctica de “home office” es cada vez más común. Este nuevo mundo corporativo sin lugar a dudas es posible gracias a los avances tecnológicos que nos ofrecen estas mismas empresas.

Ahora vemos compañías que le apuestan más a las capacidades que a las “credenciales”/conocimientos que tienen las personas. Buscan personas apasionadas con lo que hacen. Personas atraídas por los retos que ofrece el mundo de la tecnología y que no se aburren de enfrentarlos. Me atrevería a decir que en orden de prioridades valoran más a la persona que al profesional. ¿A qué me refiero con esto? Cada vez más, los procesos de selección le apuntan a las capacidades y cualidades que tiene la persona, más allá de los conocimientos puntuales que tiene respecto a la posición. Así mismo, se preocupan por el bienestar de la persona (alimentación, descanso, calidad de vida, etc.) y no sólo por la formación profesional (capacitaciones, estudios, etc.). ¿En qué se traduce esto? Hasta ahora, los resultados han sido favorables: los colaboradores de las compañías tienen el tiempo suficiente para mantener su vida profesional balanceada con la personal y en los tiempos que le dedican a sus trabajos no sólo cumplen con sus tareas ya sea desde la oficina o desde su casa mientras comparten tiempo con su familia (no nos olvidemos que cada vez es más común trabajar para regiones y no para países, en donde las interacciones en su mayoría son virtuales), sino que generan nuevas ideas que benefician a la compañía. Basta con ver los resultados de Apple o los de Google.

En Colombia estamos en este periodo de transición. Algunas compañías han empezado a adoptar estas filosofías y el resultado inmediato es la baja rotación que tienen. Sus colaboradores se sienten comprometidos y valoran su calidad de vida por encima incluso de algunas ofertas más atractivas a nivel económico. El camino recién se está trazando y nos obliga a adaptarnos a este cambio que seguramente será bastante favorable para todos, en términos de calidad de vida. Como profesionales, nuestra tarea será fortalecer nuestra autonomía e identificar los campos laborales en los que nos podemos desempeñar con pasión; garantizando así nuestra adaptación a ambientes orientados a resultados, en los que la creatividad es altamente valorada.

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